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EN SEMINARIO BDMG -
ALIDE – BID
TRES DE LOS MÁS GRANDES ECONOMISTAS DEL MUNDO
DEBATIERON SALIDAS PARA AMÉRICA LATINA
Ante una multitud de más
de mil personas los ganadores del Premio Nobel de
Economía Douglas North y Joseph Stiglitz, junto con el
“padre” del llamado Consenso de Washington, John
Williamson se reunieron en Belo Horizonte, Brasil, el 30
y 31 de marzo, con ocasión del Seminario sobre
“Financiamiento latinoamericano y el papel de los bancos
de desarrollo”, organizado por el Banco de
Desenvolvimento de Minas Gerais (BDMG) y la Asociación
Latinoamericana de Instituciones Financieras para el
Desarrollo (ALIDE), como parte de la Asamblea Anual de
Gobernadores del BID.
El primer día del Seminario el Profesor John Williamson
expuso el tema “Después del Consenso de Washington:
Crecimiento y Desarrollo Sostenible”. El economista
inglés, investigador senior del Institute for
International Economics e inspirador del "Consenso de
Washington", (una guía de medidas de estabilización
económica para América Latina), admitió que las recetas
formuladas al final de los años 80 dejaron de contemplar
de manera adecuada el peso de las instituciones en la
economía y la necesidad de combinar crecimiento
económico con justicia social.
A pesar de admitir vacíos en el consenso original,
volvió a defender que las directrices recomendadas
estaban correctas y fueron asimiladas, con la adopción
por parte de un conjunto de países latinoamericanos de
una política macroeconómica cautelosa, un paso hacia
atrás para el papel del Estado como emprendedor y la
instalación del mercado como fuerza motriz del proceso.
Por otra parte, minimizó algunas tendencias aisladas de
tentativa de reestatización.
Planteó una agenda macropolítica, enfatizando la
importancia de políticas fiscales capaces de operar en
el sentido de disminuir los efectos de la recesión, de
formación de reservas en períodos de crecimiento y de la
toma de préstamos en títulos vinculados al desempeño
económico. Dentro de este modelo, el país paga más
cuando está creciendo que cuando experimenta momentos de
recesión.
Desde el punto de vista microeconómico, resaltó la
importancia de las micro, pequeñas y medianas empresas
como generadoras de empleo y distribución de renta,
exhortando a los bancos de desarrollo a financiarlas.
Finalmente, como prioridades para el desarrollo
económico apuntó la tecnología, la formalización de las
relaciones económicas y el compromiso con la
responsabilidad social por parte de las empresas.
En la conferencia “Mejorando el desempeño de América
Latina”, Douglas North, ganador del Premio Nobel de
Economía en el año 1993, afirmó que el desarrollo
económico es un proceso complejo, “No tenemos un cuerpo
de teoría económica para entender completamente el
desarrollo.” Empeñado en demostrar la importancia de las
instituciones para garantizar el crecimiento
sustentable, explicó que una economía de mercado
necesita de un sistema de “cambios impersonales” para
funcionar. Cuanto menos personales fueran las relaciones
económicas, cuanto menos sujetas a la intervención de
personas, políticos, gobierno, mayor es la capacidad de
crecer sin grandes sustos. Esa “impersonalidad” se
consigue justamente con la creación de instituciones que
garanticen que los mercados funcionen lo más cerca
posible a aquel mercado perfecto idealizado por Adam
Smith.
Para el economista Joseph Stiglitz, Premio Nobel de
Economía 2001, quien presentó la ponencia “El
desarrollo latinoamericano y el Postconsenso de
Washington”, una de las cuestiones fundamentales de
la economía actual es que "los cambios globales van a
afectar a todo el mundo en el mundo entero" y no
solamente a los países más pobres. Incluso en Europa,
nadie es capaz de explicarles a los trabajadores por qué
la globalización, que debería traer mejoría en la
calidad de vida, en la práctica ha generado una caída en
los sueldos de los trabajadores europeos.
Según el profesor Stiglitz, los países nórdicos son un
ejemplo de como es posible adaptarse a una nueva
realidad de la economía globalizada. Por un lado, esos
países reajustaron el Estado de Bienestar Social,
reduciendo, por ejemplo, el nivel del seguro de
desempleo del 80% para el 70% de los salarios, pero
mantuvieron su sistema, incluyendo los altos impuestos.
Y funcionó, porque, para el economista, el éxito basado
en tecnología exige riesgos y los gobiernos garantizaron
un nivel de seguridad para las inversiones.
Como reflexión final los tres expositores estrellas
debatieron en un mismo panel sobre la banca de
desarrollo en América Latina y otros tópicos que captó
el interés de los participantes de la Reunión que se
congregaron en la Sala Topazio Imperial del Expominas y
en las salas en las que se contaba con pantallas que
transmitían el debate mediante circuito cerrado.
Stiglitz, en esta parte del seminario, afirmó que la
economía internacional ya ha superado el Consenso de
Washington y que se está ingresando a la era del
Postconsenso de Washington que le da importancia, entre
otras cosas, a la generación de empleos, la
infraestructura fiscal y a la seguridad social.
En respuesta, Williamson indicó que a los gobiernos
latinoamericanos les faltó voluntad política para salir
del círculo vicioso con la implementación de políticas
industriales, además, señaló que el énfasis en el
control de la inflación no significa renunciar a la
observación de otras variables económicas.
North, en directa alusión al argumento de Stiglitz -
quien sostuvo que países como Brasil deberían tomar el
ejemplo de Asia, que desarrolló un modelo económico que
incluía la participación activa del Estado, porcentajes
bajos, control de cambio e incentivo a la exportación –
dijo enfáticamente que los países necesitan pensar la
economía en términos más amplios, no buscando repetir
fórmulas exitosas en otros lugares.
Para North intentar copiar experiencias pasadas o de
otros lugares tiende a llevar al fracaso. Primero,
porque el mundo de hoy es muy diferente al de ayer. “Las
políticas de ayer pueden funcionar hoy pero
probablemente no funcionarán mañana”, dice. Segundo,
porque los economistas todavía no aprenden a identificar
lo que motiva a las personas a tomar decisiones, o lo
que hace que ciertas creencias surjan en una determinada
población, y no en otra, por lo que una institución pude
tener sentido en un país y ser desastrosa en otra.
El Presidente del BID, Luis Alberto Moreno, acompañó a
los economistas durante los dos días del seminario. Se
contó además con la presencia de otras personalidades
como el Vicepresidente del Brasil, José Alencar Gomes da
Silva; el Gobernador del Estado de Minas Gerais, Aécio
Neves da Cunha; y el Secretario Ejecutivo de la Comisión
Económica para América Latina (CEPAL), José Luis
Machinea.
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