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Financiamiento ambiental |
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CRITERIOS DE SOSTENIBILIDAD AMBIENTAL EN LA BANCA DE DESARROLLO
En virtud de la fuerza que han cobrado los aspectos socio – ambientales a nivel global, ellos también se están consolidando como un elemento central en las políticas de responsabilidad social de las instituciones financieras. Una de las principales razones es que su incorporación se constituye en un activo reputacional que mejora la imagen, facilitando una mayor aceptación en la comunidad de clientes e inversionistas tanto a nivel nacional como internacional. En términos concretos, puede contribuir a un incremento en el valor de las acciones.
En ese sentido, facilita obtener un apalancamiento sostenible a través del establecimiento de relaciones con instituciones financieras internacionales u organismos multilarerales. Por ejemplo, entidades como el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, la Corporación Andina de Fomento; y, entidades financieras internacionales como la Compañía de Financiación para el Desarrollo de los Países Bajos (FMO) y el Banco de Desarrollo Alemán KfW, han desarrollado requisitos mínimos que deben cumplir los proyectos susceptibles de ser financiados. Al mismo tiempo favorece la imagen ante los inversionistas institucionales quienes, bajo consideraciones de responsabilidad social, tienden a canalizar sus inversiones hacia empresas que realicen prácticas ambientalmente sostenibles.
De otro lado, la mayor conciencia ambiental de la institución financiera se traducirá en esfuerzos por desarrollar nuevos servicios orientados a aprovechar aquellas oportunidades de negocio generadas por estas tendencias. Como resultado, además de generar mayores ingresos por la venta de nuevos productos, se presenta la posibilidad de diversificar su cartera de clientes ingresando a nuevos segmentos y mercados. Si bien los consumidores locales de los países en vías de desarrollo no tienen los niveles de consciencia ambiental que se observa en los países desarrollados, el creciente grado de apertura comercial ha expuesto a las empresas locales a la demanda de consumidores internacionales. De este modo, la adopción temprana de aspectos ambientales de parte de algunas instituciones les ha permitido ganar una posición competitiva, incrementando la fidelidad del cliente. De igual modo, está exposición potenciada por el poder de los medios de comunicación viene generando gradualmente un cambio en los patrones de consumo y conducta.
De hecho, la incorporación de estos aspectos en la gestión de las instituciones financieras tomó un referente concreto en el año 2003 con la adopción voluntaria de los denominados principios del ecuador (PE). Inicialmente los bancos que adoptaron dichos principios fueron 10 instituciones, mientras que actualmente suman más de 50. En lo que va del presente año, el Banco de la República Oriental del Uruguay y el Export Development Bank (EDB) de Canadá han suscrito el compromiso razón de enfocar los lineamientos estratégicos de inversión para identificar proyectos mas prometedores, incluir el riesgo ecológico en la consideración de los créditos, así como incluir dichos criterios en las políticas de responsabilidad social.
El proceso de adaptación de las políticas de sostenibilidad incluye al menos tres aspectos claramente distinguibles. De un lado, se refiere a la actividad directa de los bancos incorporando la ecoeficiencia en las operaciones internas. Por el lado del impacto indirecto de su actividad, se refiere a la incorporación de tales aspectos en la evaluación y gestión crediticia. Finalmente, se refiere al desarrollo de productos y servicios específicos. Claramente, la articulación de la política ambiental implica cambios en la estructura de gestión de las instituciones financieras. Las experiencias más notables en este aspecto se refieren a las instituciones brasileñas, que en términos de instituciones financieras de desarrollo refieren al Banco do Brasil y al Banco de Desarrollo Económico y Social (BNDES).
Un aspecto importante a mencionar es que en la región se tienen algunas de las mejores prácticas socio-ambientales en instituciones que no han adoptado los EP. Específicamente, bancos de propiedad pública como el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social y el Banco do Nordeste, ambos de Brasil, han adoptado criterios socio – ambientales en su política de evaluación de riesgos y en términos de la financiación que ofrecen, es decir, a través de productos y servicios especialmente diseñados.2/ En el caso particular de las instituciones públicas, dicha adopción encuentra fundamento en su mandato social, el cual suele hacer referencia a la “promoción del desarrollo sostenible”. Es decir, dado que su objetivo no es maximizar beneficios, las acciones de la banca pública obedecen a intereses de promoción de actividades ambientalmente amigables.
Respecto algunos de los Productos y servicios ambientales en bancos de desarrollo se pueden mencionar los siguientes. En el Banco do Nordeste do Brasil: Cuenta con el Programa de Financiamiento a la Conservación y Control del Medio Ambiente destinado a financiar actividades productivas con énfasis en la conservación y protección ambiental. Incluye en particular emprendimientos de agricultura orgánica, incluyendo manejo forestal, reforestación, silvicultura, sistemas agroforestales, generación de energía alternativa, sistema de recolección y reciclaje de residuos sólidos, estudios ambientales, implantación de sistemas de gestión ambiental y certificación, tecnologías limpias, recuperación de áreas degradadas, etc.
En Perú, la Corporación Financiera de Desarrollo ofrece el Producto COFIGAS diseñado para financiar la conversión a gas natural de empresas a nivel industrial. Este producto tiene especial éxito en el sector transporte, particularmente de taxis debido a su innovador sistema de cobro, el cual depende de un chip instalado en el vehiculo siendo que cada vez que el taxista llena de combustible abona el pago del crédito.
En Chile, la Corporación de Fomento de la Producción ofrece financiamiento (hasta por US$1 millón) a largo plazo (3 a 12 años) a pequeñas y medianas empresas para la aplicación de tecnologías limpias que permitan cumplir la normativa ambiental. CORFO ofrece también co – financiamientos de hasta 50% para estudios o asesorías en proyectos de energías renovables no convencionales. En este caso el financiamiento puede alcanzar los US$2 millones con un subsidio de hasta US$60 mil por empresa.
En El Salvador, el Banco Multisectorial de Inversiones mantiene una la línea de crédito del Programa de Reconversión Ambiental financia hasta un 80% de las inversiones destinadas para la Producción Más Limpia dentro del sector Agroindustrial, ofreciendo como beneficio una tasa fija y largos plazos de pago acorde a la inversión a realizar.
Con respecto al manejo de riesgos, otorgar préstamos a clientes que no mantienen prácticas sociales y ambientales sólidas comporta riesgos financieros, jurídicos y de reputación. Para dar un ejemplo del impacto que puede llegar a tener en los ratios de morosidad, ya en 1997 se señaló que para una muestra de bancos europeos el diez por ciento de las pérdidas de crédito totales fueron causadas por aspectos ambientales. Así, los riesgos ambientales se transforman en riesgos financieros de crédito y riesgo de negocios o reputacional. Este último es quizás el que mas impacto puede tener pues al financiar proyectos ambientalmente cuestionables se golpea la reputación frente a una amplia base de inversores. Uno de los sectores en que es más visible este tipo de riesgo es en los proyectos de infraestructura, sector donde los bancos de desarrollo (nacional y multilateral) tienen una presencia dominante.
De este modo, las instituciones financieras pueden fortalecer sus carteras si incorporan el análisis de riesgos sociales y ambientales en sus procesos de evaluación inicial de inversiones o préstamos y concentran sus inversiones en empresas con buen desempeño en materia social, ambiental, además de financiero. Lo que es más, en la medida en que esta evaluación se convierta en un buen filtro de proyectos, se podrá distinguir a los buenos clientes. Esto genera una ventaja competitiva porque los propios clientes buscarán relacionarse con aquel banco que valora más el componente ambiental de su proyecto o empresa.
En tal sentido uno de los principales cambios en la operativa de las entidades financieras es realizar evaluaciones de riesgo ambiental3/ de una forma metódica y consistente, pues el sistema utilizado por muchos bancos hasta ahora consiste en una evaluación general del riesgo por parte de los ejecutivos, sin tomar en cuenta las particularidades ambientales. Cabe destacar una vez más que el análisis de riesgo ambiental es uno de los cambios más importantes dado que el riesgo indirecto, o el que se genera a través de los proyectos de los clientes, es el que tiene mayor costo potencial para los bancos.
Para citar un caso particular, el Banco do Brasil aprobó en octubre del 2004 y se implementó en marzo de 2005 la adopción de criterios socioambientales en la evaluación del límite de crédito de las empresas y de proyectos de inversión. En una primera etapa dichos procedimientos serán aplicados a empresas con ingresos operacionales líquidos (actuales o estimados) superiores a los R$100 millones (US$60 millones) y a proyectos de inversión de con un valor igual o superior a los R$5 millones (US$3 millones). |
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Agricultura familiar: El BdB es el principal agente financiero del Programa Nacional de Fortalecimiento de la Agricultura Familiar (Pronaf), una iniciativa del Gobierno Federal que tiene por objetivo estimular el desarrollo de los agricultores familiares y viabilizar la concesión de créditos a tasas y plazos adecuados.
BB Biodiesel: Busca apoyar a la producción, comercialización y uso de biodiesel como fuente de energía renovable y actividad generadora de empleo y renta. La asistencia al sector productivo es hecha por medio de la oferta de líneas de financiamiento de costeo [1], inversión e comercialización colaborando para la expansión del procesamiento de biodiesel en el país, a partir del incentivo a la producción de materia-prima, instalación de plantas agroindustriales y a la comercialización.
BB Producción orgánica: Desde 1999, el BDB apoya el segmento de alimentos orgánicos en el Brasil, mediante financiamiento diferenciado de costes, de inversión y de comercialización de la producción orgánica.
BB florestal: es un programa de inversión, costeo y comercialización cuyo objetivo es ampliar la producción forestal por medio del incremento en las líneas de crédito existentes para el segmento. El Programa es una asociación del Banco con el Gobierno Federal, Gobiernos Estaduales, Prefecturas Municipales y Empresas del Sector y provee apoyo a los productores que invierten en la implantación, manejo y comercialización forestal.
El apoyo del Banco al programa se da principalmente por medio de convenios de integración rural (BB Convir), y cuenta con un vasto portafolio de líneas de crédito.
BB Referenciado DI Social 200: Se trata de un fondo de inversión del BB con atributos socio–ambientales que destina 50% de la tasa de administración al Programa. La importancia de este fondo reside en que a partir del hecho de que los inversores y consumidores expliciten su disposición a privilegiar en sus inversiones y hábitos de consumo los productos y servicios de empresas comprometidas con la responsabiidad sociambiental, cada vez más empresas serán incentivadas a adoptar tales políticas.
Eficiencia Energética: Dispone de dos líneas para proyectos de eficiencia energética, una con riesgo integral del Banco, el programa de Incentivo a ka Eficiencia Energética, y otro, con riesgo compartido con el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), el BNDES Proesco.
El programa de incentivo a la eficiencia Energética busca, entre otros puntos, promover nuevos negocios en el área de eficiencia energética y facilitar líneas de crédito para préstamos de capital de de trabajo, de anticipación de cuentas por cobrar, financiamiento de inversiones, leasing y facilitadores de atención de ofrecidos por el Banco, capaces de atender las necesidades de empresas que produzcan y comercialicen equipos y servicios para la obtención de eficiencia energética.
En el caso del BNDES Proesco, se destina a empresas usuarias finales de energía, así como a las empresas de servicio de conservación de energía, además de obras y equipamiento. Esta línea de financiamiento apoya la realización de estudios y proyectos de conservación de energía. El financiamiento puede ser tanto para proyectos simples o complejos, que envuelvan la automatización y cambio de equipamientos. |
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