DOCUMENTOS
Comité Técnico de ALIDE para el Financiamiento Agrícola y Rural En los últimos 20 años, el sistema financiero agrícola y rural ha tenido una profunda transformación, y ha reenfocado el financiamiento y la participación del Estado hacia el objetivo de incrementar los ingresos de los productores de pequeña escala y disminuir la pobreza en el campo. Existe la necesidad de diseñar un nuevo modelo para el financiamiento del sector rural, que estimule la adopción de nuevas tecnologías, fomente la innovación empresarial y, en especial, asegure un flujo de recursos financieros para atender necesidades de capital de trabajo, financiar inversiones productivas y la comercialización de los productos agropecuarios. Este nuevo modelo, que reconoce la contribución de una banca pública, reconoce también que la provisión de servicios financieros no es necesariamente el camino más rápido y más eficiente para mejorar los ingresos o reducir la pobreza de las poblaciones rurales, pues hace falta complementarlo con servicios no financieros y otras importantes medidas gubernamentales. Después de ver el poco éxito del enfoque subsidiario de los años ochenta y de aquel otro de los noventa que excluía al Estado de los mercados financieros, hace falta repensar ambos enfoques con una actitud más reflexiva para redefinir el rol del Estado sin interferir en la acción del mercado, pero sí estimulando el desarrollo de los mercados financieros rurales. El apoyo de los bancos de desarrollo no se concibe más como indiscriminado para todo tipo de proyectos y clientes, sino que atiende selectivamente a la rentabilidad social, a la de los proyectos, a la cobertura de los costos de los bancos y a la generación de una utilidad razonable para la institución financiera. Asimismo, la asistencia a la clientela se plantea con un horizonte de tiempo limitado, al cabo del cual los clientes estarán en condiciones de acceder al crédito de la banca comercial. Los expertos concuerdan en que el compromiso de la banca pública es impulsar el desarrollo rural como motor para combatir la pobreza de nuestros países y en que además de un financiamiento directo para el desarrollo rural, hace falta una estrategia integral que acompañe el crecimiento de los productores a través de los programas de capacitación, consultoría y asistencia técnica, a fin de puedan mejorar la rentabilidad de sus negocios y seguir siendo sujetos de crédito. Debemos atender problemas estructurales del sector, donde el crédito a los pequeños productores debe ser una palanca para que otros productos financieros lleguen a las pequeñas comunidades. Además debemos tener políticas encaminadas a generarles otros ingresos adicionales a su actividad agrícola, ya que estos ingresos sólo llegan una vez al año, al levantarse las cosechas”, dijo el funcionario. De allí que el Comité Técnico de ALIDE para el Financiamiento Agrícola y Rural sugiere contemplar cuatro objetivos fundamentales a tomarse en cuenta en el financiamiento agrícola y rural de América Latina:
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