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En
los países de nuestra región una parte
importante de la población depende de la
agricultura familiar, al menos así lo
señalan las estadísticas sobre personas
comprendidas en este modo de vida y de
producción, y se corrobora cuando se mira la
composición de su participación en el
universo de establecimientos rurales, su
contribución a la producción de alimentos,
el volumen de empleo rural, o el valor bruto
de la producción.
El desarrollo de la
agricultura familiar depende de un conjunto
de factores, tales como: crédito oportuno,
una política clara de apoyo y
sustentabilidad de precios, formación de
encadenamientos productivos, incorporación
de avances tecnológicos para aumentar la
productividad y la capacidad de
capitalización (a fin de mejorar las
condiciones de vida del hombre del campo),
formalización de la propiedad agrícola del
pequeño productor, investigación agrícola
direccionada, tecnificación adecuada
compatible con la escala productiva de la
pequeña producción, y sobre todo de aquello
que ha sido funcional para la contención de
la migración de la población rural: el
acceso a la educación. El analfabetismo en
el medio rural es el principal obstáculo
para las políticas productivas.
Durante la reciente crisis
financiera importada, una de las primeras
medidas que adoptaron algunos gobiernos como
el de Brasil, fue fortalecer las políticas
sociales (entre ellas la agricultura
familiar), lo que permitió sostener la
demanda y el empleo en el campo.
En estas circunstancias los
bancos públicos fueron un baluarte en la
contención de la crisis, debido a una
respuesta rápida de crédito y liquidez que
incluyó un conjunto de políticas públicas
articuladas por estas instituciones. Los
bancos públicos han demostrado que
independientemente del modelo operativo que
adopten pueden operar con éxito en los
distintos sectores, incluyendo al sector de
la agricultura familiar, ya sea de manera
directa o en conjunto con las entidades
microfinancieras rurales.
Estas y otras ideas sobre la
política pública y la acción de los bancos
de desarrollo fueron expresadas en el
seminario internacional “La agricultura
familiar, soberanía alimentaria y sistemas
financieros rurales: desafíos y
oportunidades frente a la crisis”,
organizado por el Foro Latinoamericano y del
Caribe de Finanzas Rurales, en Fortaleza,
Brasil entre el 7 y 9 de diciembre y que
contó con el auspicio del Banco do Nordeste
do Brasil, ALIDE, y otras entidades
brasileñas y agencias de cooperación
internacional.
Dr.
Roberto Smith, presidente de ALIDE y
presidente del Banco do Nordeste do Brasil
(al centro) en la sesión inaugural del
seminario
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