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Financiamiento agrícola y rural

Estrategías financieras para modernizar el agro

En el camino hacia la modernización del sector agrícola, la inversión en investigación y desarrollo es un eje clave que permite incrementar el retorno económico de los productores. Para fomentar esta inversión, la banca de desarrollo ha ideado programas específicos adaptados a las necesidades del sector. El Comité Técnico para el Financiamiento de la Agricultura y el Medio Rural analizó e intercambió experiencias sobre estos programas destinados a modernizar el agro.

El espectro de herramientas y mecanismos de instituciones financieras analizados por el comité estuvo compuesto tanto por el desarrollo de innovaciones como por el de transferencia de tecnologías, basados en un enfoque de cadenas de valor que incrementan las unidades productivas agrícolas y rurales. Igualmente, se buscó mostrar cómo estas distintas iniciativas se complementan con los programas que operan otras dependencias gubernamentales, considerando que la atención a este sector debe ser vista con un enfoque integral, en la que el financiamiento es solo una parte de las necesidades de los productores rurales, que además requieren una variedad de apoyos y servicios que son provistos por otras esferas del sector público o privado.

Cabe destacar que la innovación es clave para mejorar la economía, el medio ambiente y el desarrollo social de los sectores productivos. Estimaciones sobre la tasa media de retorno a la agricultura por efectos de la inversión en investigación y desarrollo (I&D) la sitúan en 64,6%, generalmente se acepta entre 20% y 80%. De allí la importancia de que el comité haya abordado estos temas.

En primer lugar, como una forma de situar a los asistentes en el tema de la reunión, así como para promover el debate e intercambio de opiniones y propuestas, el doctor Rafael Gamboa, presidente del comité, hizo una presentación introductoria sobre “Esquema de Garantía para Fomentar la Innovación en el Sector Agroalimentario”. En ese sentido, comentó que en todo proyecto de innovación existe incertidumbre en las diferentes etapas hasta su implementación, por lo que enfrenta dificultades para su financiamiento por los riesgos que perciben las entidades financieras. Asimismo, afirmó que las grandes empresas y corporativos destinan recursos humanos y capital propio al rubro de I&D; en contraparte, aseguró, las empresas pequeñas y medianas requieren apoyo para financiar la innovación. Por otra parte, aunque existen fondos gubernamentales de fomento adecuados para cada fase del proceso, estos resultan escasos y sus características y rigidez pueden resultar inadecuadas para algunos proyectos.

Las etapas de un proyecto de innovación implican diferentes costos, riesgos y beneficios. Los costos y la duración del proceso y de cada etapa pueden variar mucho, dependiendo de la naturaleza del negocio y del tipo de innovación que se pretenda realizar.

En el caso de México, la experiencia de empresas que han utilizado recursos para I&D agrícola muestra que aún persiste el desfase entre el proceso de I&D y la aplicación empresarial, un número importante de los proyectos son de investigación y no contemplan su escalamiento comercial. Por otra parte, el proceso de asignación de recursos es deficiente, no se priorizan las redes de valor ni la innovación orientada a aprovechar las oportunidades de negocio, está faltando un enfoque empresarial en los proyectos.

Ello evidencia la necesidad de contar con instrumentos que induzcan a las empresas a la inversión de recursos en temas de innovación agroalimentaria; instrumentos financieros adecuados para incentivar el financiamiento de proyectos de innovación en este sector, y de proyectos sobre tecnologías para manejo de postcosecha, inocuidad agroalimentaria, para aumentar la vida de los productos perecibles, usos nutracéuticos (cuando los productos producen efectos beneficiosos en la salud, incluida la prevención y el tratamiento de enfermedades) o alternativos de productos agropecuarios, uso de los grandes datos en la agricultura y el aprovechamiento de subproductos.

En cuanto al financiamiento a la innovación, la experiencia internacional muestra la mayor recurrencia en esquemas de garantías y reducción de tasas de interés. Un esquema de garantía debe responder a la diferenciación de tasa de acuerdo con la etapa de aplicación y complementariedad de recursos que determinan el nivel de riesgo.

Para inducir el financiamiento a proyectos de innovación agroalimentaria, el FIRA, basado en las experiencias internacionales, ofrece un servicio de garantía en condiciones preferenciales con cobertura de hasta el 70% de proyectos que se encuentren en el proceso de adopción de las tecnologías, aunque no es su objetivo cubrir el proceso de investigación.

Los proyectos de inversión elegibles con contenido de innovación deben estar en etapa de escalamiento comercial y responder a las necesidades de innovación de la red de valor. Los sujetos de crédito elegibles son personas físicas o morales dedicadas a las actividades agropecuarias, forestales y pesqueras u otras actividades económicas elegibles en el medio rural. Los créditos son en moneda nacional para inversión fija nueva, con recursos de FIRA o propios de las entidades financieras que intermedian sus recursos, hasta por un monto de 30 millones de UDI (unos US$ 8,6 millones). El plazo es determinado con base en el estudio de viabilidad, considerando el plazo máximo establecido para los proyectos de larga maduración.

Los beneficios de contar con una garantía como esta son los siguientes: 1) contar con un instrumento financiero único en el mercado para apoyar el financiamiento de los proyectos de innovación agroalimentaria en su etapa de escalamiento comercial; 2) financiar el cambio tecnológico en la agricultura para mejorar la productividad y la competitividad; 3) dinamizar los procesos de innovación en el sector con mecanismos especializados de financiamiento, y 4) incrementar los niveles de inversión privada en I&D agroalimentaria.

Luego de la presentación introductoria al tema central de la reunión del comité, se pasó a un intercambio de opiniones y comentarios, de los cuales se destacan los siguientes:

• Los beneficiarios deben pagar parte de los costos asociados a la innovación. No es recomendable la transferencia de tecnología e innovaciones de manera gratuita; el beneficiario, en este caso los productores del campo, deben asumir parte de los costos que implica usufructuar una tecnología que le reporta mejoras en la producción y en los ingresos. Si van obtener un beneficio tienen que asumir parte de los costos que implica el desarrollo de prácticas innovadoras.

• No toda innovación significa máquinas o equipos sofisticados. Se tiene la idea errada de que todo proceso de innovación va asociada a la adquisición y uso de centros y laboratorios de investigación y desarrollo sofisticados, implementados con maquinaria y equipos modernos de última generación, y que por lo tanto realizarla siempre va a ser muy costosa y estar fuera de las posibilidades de los productores pequeños y medianos.

• Debe aprovecharse la sinergia con las universidades, centros de enseñanza técnica, organismos del Estado relacionados con la I&D y la asistencia técnica. En casi todos nuestros países existen en mayor o menor grado entidades públicas y privadas —con o sin fines de lucro— que cuentan con recursos, aunque limitados, pero que se orientan a hacer I&D, a fin de generar innovaciones que puedan encontrar su aplicación en el sector agroalimentario. Hay que buscar alianzas con todos los actores que tienen como objetivo el desarrollo de innovaciones para este sector.

• Hay técnicas sencillas ancestrales que se han dejado de lado y cuya adopción puede contribuir en parte a mejorar la productividad de la producción agroalimentaria. Los propios productores a través de los años han encontrado algunas formas económicas de tratar con plagas y enfermedades para proteger sus cultivos, prácticas que deben sistematizarse, analizar su potencial y difundirlas entre los demás productores que enfrenten problemas similares.

• Es importante contar con bases de datos de información apropiada utilizando software de fácil manejo para orientar a los productores y actuar de forma rápida y eficiente. Para ello, el productor, utilizando la telefonía móvil, puede enviar una imagen de su plantación o producto a un centro de datos e identificar de inmediato el problema que afecta a su producción y recibir indicaciones de cómo actuar y el tratamiento que debe aplicar a sus cultivos.

• Por parte del Banco Agropecuario (Agrobanco), de Perú, se comentó que utilizan el método de la hoja de producto que contiene información detallada de los diferentes productos por variedades, zona, provincia, región, provincia, departamento o Estado. Esto, además de facilitar la diversificación y la gestión de riesgos de la cartera de los bancos, permite el financiamiento de la producción agrícola con paquetes tecnológicos adecuados para cada tipo de producto, según la variedad y localización por zonas geográficas.

• Como los pequeños y medianos agricultores muchas veces son reacios a adoptar tecnologías o paquetes tecnológicos innovadores en sus procesos de producción, se recomienda contar con algún instrumento o esquema financiero que permita garantizarle que sus niveles de producción e ingresos van a ser como mínimo los mismos que obtenían con el paquete tecnológico que ellos tradicionalmente venían utilizando. Este tipo de instrumentos les va a dar seguridad y los va a predisponer a incorporar tecnologías cuyo impacto en la mejora de la productividad ya están probadas.

• La preparación o capacitación del productor para adoptar una nueva tecnología o cambiar al cultivo de una variedad o un producto diferente es importante. Muchas veces no lo hace, no por la resistencia al cambio en sí mismo, sino por temor a lo que desconoce. Aquí se resaltaron algunos ejemplos de productores que solamente hicieron estos cambios cuando aprendieron en la práctica la técnica de cultivo de nuevos productos, conocieron el mercado de insumos y del producto observando a otros productores. El efecto demostración juega un rol muy importante en la adopción de nuevas tecnologías que se utilizan no solo durante el proceso de producción sino también en la parte correspondiente al manipuleo y transporte, hasta que el producto llega al comprador final, ya sea una empresa o los consumidores.

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NOTA:Este artículo fue publicado en la Revista ALIDE
edición julio-setiembre 2016.
 
 
 
 
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