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Financiamiento agrícola y rural

Hacia un sistema de monitoreo, reporte y verificación adecuado para proyectos verdes de inversión agrícola

Seguimiento al Impacto Sostenible de la Agricultura Verde y de las Inversiones Forestales por los Bancos Nacionales de Desarrollo (BND): Adaptación de la Metodología de Monitoreo, Reporte y Verificación (MRV), es un estudio centrado en tres países: Colombia, México y Perú, que tiene como objetivo proporcionar a los bancos de desarrollo BD) un mecanismo de seguimiento al impacto de gases de efecto invernadero y a la adaptación de proyectos al cambio climático. La metodología ha sido elaborada por Louis Bockel y Laura Vian, de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), y Claude Torre, de la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD). A continuación, un resumen de su contenido.

Para financiar proyectos de desarrollo que contribuyan a la mitigación y adaptación ambiental, es necesario contar con un sistema de Monitoreo, Reporte y Verificación (MRV) que asegura que los beneficios se consigan realmente. El MRV es una cuestión clave en la evaluación de la posibilidad de vincular los beneficios de mitigación con los sistemas agrícolas de los pequeños campesinos, ya que estos implican costos significativos y afectan los factores de incertidumbre y el riesgo, asociados con cualquier acción específica.

Los sistemas de MRV son necesarios para asegurar la integridad ambiental y social de las medidas de  mitigación. Así, hay un amplio espectro de posibles fuentes y mecanismos para su acreditación y financiación, que abarca políticas públicas financiadas para compensar los mecanismos crediticios y que implican, también, una gama de opciones de MRV.

Existe un considerable debate en el proceso de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) sobre un sistema de MRV requerido para los diferentes enfoques. Esto ha sido un tema clave en la aceptación de la reducción de la agricultura como fuente de mitigación elegible para la acreditación y la financiación, particularmente en el contexto de los mercados de carbono. En este momento existe un gran interés en explorar la posibilidad de enfoques relativos a la obtención de créditos que pueden ser extendidos —a nivel sectorial y subsectorial— debido a los altos costos de transacción y, relativamente, poco desarrollo de enfoques basados en proyectos. Por esa razón, es esencial crear un sistema de MRV sólido e integral para la financiación del clima, que sea seguro, confiable y, al mismo tiempo, rentable y fácil de aplicar en los países en desarrollo. Además, tendría que garantizar que las metodologías existentes realmente contribuyan a los objetivos de mitigación y adaptación del cambio climático, así como a los de desarrollo, tanto a nivel internacional como nacional y subnacional.

PROPUESTA DEL MÉTODO DE ANÁLISIS Y MONITOREO DEL IMPACTO CLIMÁTICO DE LOS PROYECTOS DE LOS BANCOS

• Principios básicos
En esta etapa de progreso del MRV de los impactos de los proyectos de inversión en la mitigación y la  resiliencia al cambio climático, se aborda un conjunto de buenas prácticas y recomendaciones basadas en la experiencia que da acceso a una serie de indicadores, principios de funcionamiento y distintas modalidades de análisis  y procedimientos de agregación. Los indicadores propuestos están asociados con los métodos de recolección y análisis, y se encuentran estructurados en un archivo de excel, que constituye una herramienta MRV diseñada para simplificar el análisis y seguimiento por parte del proyecto y agregación. El archivo incluye módulos de datos del proyecto, de análisis de la huella de carbono y de resultados MRV. Esta metodología se basa en la necesidad de tener indicadores de mitigación, adaptación y resiliencia que sean simples y fáciles de recopilar y agregar, para así tener un sistema de seguimiento medible y concreto, que permita realizar una evaluación precisa del impacto en las inversiones agrícolas.  En este método es preciso que los indicadores de mitigación deriven directamente de la evaluación rápida de la contabilidad de emisión de gases de efecto invernadero   (GEI), a través de una herramienta simplificada que proporciona resultados a nivel de proyecto (balance de carbono), rendimiento por hectárea y rendimiento por beneficiario, tanto por año como para todo el proyecto. También debe facilitar valores económicos del beneficio generado, que permita vincular los resultados con las opciones de financiamiento de proyectos y de subvenciones de programas vinculados con fondos nacionales del clima o con pagos por servicios ambientales. Estos indicadores son diseñados para permitir su agregación a una cartera de proyectos.

La evaluación ex-ante del impacto de la adaptación climática debe apuntar a un incremento en la resiliencia generada por los proyectos. La resiliencia no deriva de un indicador. Por eso, los puntos fuertes de las dimensiones de la resiliencia dependen de las condiciones socio-ecológicas (incluso políticas) enmarcadas. Mientras que la capacidad de amortiguación, en gran medida, depende de los fondos de los agricultores, el acceso a varios capitales, la auto-organización y el aprendizaje, incluyen indicadores más de proceso y de práctica, capturando la acción de los agricultores en fomentar la resiliencia. El objetivo de esta evaluación de la resiliencia es juzgar si contribuiría, y en qué medida, a aumentar la resiliencia climática de los beneficiarios.

• Indicadores cuantitativos de los efectos de carbono
Esta metodología se basa en la idea  de medir el impacto de la mitigación y de la adaptación generado por los proyectos agrícolas y forestales. Los indicadores de mitigación miden el impacto del proyecto sobre las emisiones de GEI, mientras que los indicadores de adaptación miden la reducción de la vulnerabilidad de las personas, de los medios de vida y de los ecosistemas al cambio climático.

El impacto en la mitigación del cambio climático se refleja a través de los siguientes indicadores cuantitativos: 1) toneladas de dióxido de carbono equivalente (t CO2 equivalente) reducidas o evitadas —incluido el aumento de las absorciones— de más de 20 años; 2) impacto de la mitigación en CO2 por año; 3) impacto de la mitigación por año por hectárea; 4) costo del proyecto por tonelada de CO2 equivalente reducida; 5) valor equivalente del impacto de la mitigación por año (US$ 30/t CO2), y 6) valor equivalente del impacto de la mitigación por año por hectárea.

Estos indicadores permiten obtener y analizar los impactos de la mitigación respecto al proyecto, y el retorno económico en tonelada de CO2 equivalente, que podría ser un aspecto importante a considerar cuando se trata, por ejemplo, del acceso a los pagos por servicios ambientales

• Indicadores cuantitativos de la resiliencia al cambio climático
La evaluación cuantitativa permite también derivar algunos indicadores cuantitativos de la resiliencia generada en términos de área o familias que se benefician al existir una mayor resiliencia: 1) aumento  de las hectáreas de tierra gestionadas a través de prácticas resilientes al cambio climático; 2) hectáreas con una mejor cobertura de árboles y vegetación (reducción de la erosión de los deslizamientos de tierra, resistencia a las inundaciones); 3) hectáreas con mayor contenido de carbono en el suelo (resiliencia a la sequía y reducción de la erosión); 4) número de familias que se benefician de una mejor resiliencia de las cuencas hidrográficas y de la tierra a las crisis climáticas; 5) número de familias que se benefician de una mejor resiliencia de los sistemas agrícolas; 6) número de familias que se benefician de un mejor capital físico, social y financiero, y 7) número de familias que se benefician de una mejor capacidad de autoorganización y de aprendizaje.

• Análisis cualitativo de los factores de resiliencia: índice global de resiliencia incremental (IGRI)
Una evaluación más exhaustiva de la adaptación se basa en un análisis multicriterio de las diferentes dimensiones de la resiliencia, derivado de un trabajo de estudio metodológico de la FAO. Las tres dimensiones de la resiliencia son: la capacidad de amortiguación; la auto-organización y la capacidad de aprendizaje. Estas tres características se basan en una serie de indicadores deducidos del perfil del proyecto. La capacidad de amortiguación se diferencia en los tres niveles de análisis, en los cuales un sistema agrícola se puede identificar: a nivel de cuenca/área, a nivel de parcela de un hogar y a nivel de producción agropastoril.

En consecuencia, el índice de resiliencia se basa en cinco factores de resiliencia: 1) la capacidad de amortiguación de la cuenca, del paisaje y del área del proyecto; 2) la capacidad de absorción de los choques climáticos de los sistemas de producción; 3) la capacidad de absorción de los choques climáticos por lo que concierne a la seguridad alimentaria de las familias; 4) el fortalecimiento de la capacidad de auto-organización de las familias después del proyecto, y 5) la mejora de la capacidad de aprendizaje de las familias que están involucradas en el proyecto.

Un índice general derivado de estos factores da una primera estimación de la resiliencia al cambio climático generado por el proyecto, que se mide como muy alto, alto, medio, bajo y muy bajo.

Para evaluar el impacto del proyecto en cada uno de estos factores de resiliencia, se utilizan diferentes criterios. Cada factor se mide a través de un conjunto de criterios cualitativos específicos a los que hay que contestar. Por ejemplo, para evaluar la capacidad de amortiguación de la cuenca, del paisaje y de la zona del proyecto, se propone una serie de siete preguntas: 1) ¿En qué medida el proyecto mejora la cobertura del suelo? (por ejemplo, la agroforestería, los cultivos de cobertura, etc.); 2) ¿En qué medida el proyecto reduce la erosión del suelo?; 3) ¿En qué medida el proyecto mejora las condiciones del suelo? (por ejemplo, la humedad del suelo, la estructura del suelo, etc.); 4) ¿En qué medida el proyecto mejora el uso eficiente del agua?; 5) ¿En qué medida el proyecto permite el ahorro de agua?; 6) ¿En qué medida el área del proyecto está protegida contra los impactos climáticos?, y 7) ¿En qué medida la infraestructura del proyecto o las inversiones de construcción son a prueba de clima?

• Indicadores de rendimiento sobre ingresos y recursos naturales (agua, energía)
En el conjunto de resultados están incluidos indicadores complementarios, como: rendimiento de los ingresos del proyecto (ingreso incremental total generado, ingreso promedio por hectárea, ingreso incremental promedio por familia/hogar) y otros rendimientos ambientales y sociales (volumen del consumo de agua reducido por año, capacidad de la energía renovable instalada y empleo generado).

GUÍA PARA LA CONSTRUCCIÓN DE LA METODOLOGÍA DE MRV PARA BANCOS DE DESARROLLO
La inversión como esfuerzo para reducir la vulnerabilidad al cambio, a tensiones y choques en varias escalas, ha sido significativa en los últimos años. En relación con el cambio climático, es probable que este alto nivel de inversión continúe en el futuro, teniendo en cuenta tanto el cambio en el sistema climático como el éxito limitado, hasta ahora, en la estabilización de las emisiones de GEI. Como resultado, las partes interesadas responsables de los esfuerzos para reducir la vulnerabilidad están cada vez urgidas en comprender el impacto de estas inversiones. Es probable que los impactos más amplios y duraderos para los agricultores ocurran cuando las instituciones de desarrollo agrícola incorporen la mitigación a programas de apoyo técnico y financiero. En el sector público, por ejemplo, la transición a nuevas prácticas de mitigación podría ser apoyada a través de nuevas formas de crédito, riesgo compartido o mecanismos de seguros, fondos de desarrollo agrícola, políticas sectoriales, infraestructura agrícola del gobierno local y facilitación técnica.

Podemos asistir a una tendencia cada vez mayor en muchos países de América Latina; es decir, hacia el desarrollo e implementación de políticas verdes, que tiene como objetivo abordar el problema del cambio climático. En este marco, las instituciones financieras y los bancos nacionales de estos países son muy activos en el apoyo a proyectos verdes en el sector agro-silvo-pastoril y forestal, dentro de su línea de crédito de inversión. Eso llevó a incorporar objetivos ambientales dentro de las políticas que determinan sus acciones.

La adaptación y mitigación del cambio climático han adquirido una posición central en las prioridades del  gobierno y están siendo considerados poco a poco como un aspecto esencial de cualquier decisión de inversión. Como tal, es necesario estimar el impacto de cualquier proyecto de financiación pública, en términos de cobeneficio o externalidad, sobre la adaptación y mitigación del cambio climático. El rápido aumento de los fondos para el clima y su uso racional en la financiación de las inversiones de desarrollo públicas y privadas, exigen un seguimiento y una evaluación rigurosos de los impactos, tanto para asegurar que los beneficios esperados de estas acciones se realicen, como para orientar mejor las subvenciones. Sin embargo, muchas de estas instituciones financieras carecen de un sistema estructurado de MRV, con el fin de seguir el progreso de estas inversiones y medir la sostenibilidad de los proyectos verdes en el sector de los proyectos agrícolas y forestales, y su impacto sobre el clima. Por lo tanto, el diseño de un mecanismo apropiado para el MRV de los BND es un asunto principal.

Por esta razón, se tienen que definir unos indicadores de cambio climático (adaptación y mitigación) y una metodología adecuada para las carteras de financiación bancaria o los fondos de financiación de proyectos. Este sistema sería muy útil para evaluar las carteras de proyectos pequeños, con el fin de contribuir al proceso de reverdecimiento del sistema financiero mundial.

El MRV a menudo es útil para fomentar el banco en la creación de nuevos productos financieros «verdes». Estos productos verdes, sin embargo, también deben encontrar un mercado y una rentabilidad tanto económica como financiera. Los incentivos públicos son importantes en la creación de este mercado pero deben desarrollarse con una reducción de los costos y los riesgos a largo plazo.

Puede descargar este artículo en PDF:

NOTA:Este artículo fue publicado en la Revista ALIDE
edición abril-junio 2016.
 
 
 
 
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