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El
doctor Enrique V. Iglesias,
Secretario General Iberoamericano,
de la Secretaría General
Iberoamericana, ha ocupado las más
importantes posiciones en diferentes
instituciones de orden nacional e
internacional, entre las cuales cabe
destacar al Banco Interamericano de
Desarrollo, Ministerio de Relaciones
Exteriores de Uruguay; la Comisión
Económica para América Latina y el
Caribe de las Naciones Unidas
(CEPAL), la Conferencia de las
Naciones Unidas sobre Fuentes de
Energía Nuevas y Renovables, la
Reunión Ministerial que diera inicio
a la Ronda Uruguay del Acuerdo
General sobre Aranceles y Comercio (GATT)
y el Banco Central de Uruguay.
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Ha escrito numerosos artículos y
ensayos sobre las diferentes dimensiones del
desarrollo de América Latinay
es autor de, entre otros, los libros siguientes:
"América Latina en el umbral de los años
ochenta"; "El desafío energético" y "Desarrollo
y equidad: el desafío de los años ochenta". El
doctor Iglesias ha recibido numerosas
distinciones y reconocimientos internacionales,
entre ellos el Premio Príncipe de Asturias y la
Gran Cruz de Isabel la católica, así como las
más altas condecoraciones de los países
latinoamericanos. Más recientemente ha sido
incorporado al Consejo Consultivo de ALIDE.
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¿Cuáles considera que son los grandes
desafíos de la Comunidad Iberoamericana en
el plano social, económico y político?.
El mundo está creciendo económicamente y ese
crecimiento beneficia a la región. Somos grandes
proveedores de las materias primas que compran
naciones de la importancia y las dimensiones de
China e India. En términos generales, nuestros
países están manejando bien la macroeconomía.
Crecemos en torno al cinco por ciento, sí, pero
tenemos que crecer mucho más. Sobre todo para
mejorar nuestra calidad de vida y para ahuyentar
posibles crisis debidas, por ejemplo, a un alza
alarmante en el precio del petróleo. De alguna
manera, vivimos un momento esperanzador pero, al
mismo tiempo, persisten grandes riesgos.
Si tuviera que definir los tres grandes desafíos
de la Comunidad Iberoamericana serían la
distribución del ingreso (la desigualdad que
existe en nuestro mundo es difícilmente
soportable), la consolidación de la
gobernabilidad democrática y, en fin, la
adecuada ubicación de Iberoamérica en el
complejo mundo de la globalización.
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En la Declaración de la XV Cumbre de
Salamanca, en España se habló de establecer
programas específicos para atacar las causas
de la exclusión financiera. ¿Cómo piensa
abordar este desafío la Secretaría General
Iberoamericana (SEGIB)?.
La Secretaría General Iberoamericana ha dedicado a este problema mucho esfuerzo y mucho
tiempo. Durante todo este año hemos celebrado
varias mesas de diálogo con el sector privado y
los reguladores para identificar las causas de
la exclusión financiera. En el mes de julio
celebramos en Madrid un gran foro de trabajo con
personalidades, a nivel ministerial, del mundo
de la economía y las finanzas de la Comunidad
Iberoamericana. Por resumir sus conclusiones,
una estrategia encaminada a eliminar la
exclusión financiera podría articularse mediante
la preparación y ejecución, en cada país, de un
programa que contemple compromisos
cuantitativos y cualitativos, tanto para el
sector público como el privado, para atajar los
principales obstáculos que tiene ante sí la
extensión del crédito y de los servicios
financieros.
Si cada país fija adecuadamente sus objetivos,
en un período de cuatro años podría aumentar en
un 40% la población atendida por los servicios
financieros, lo que supondría incorporar a 50
millones de nuevos clientes, de los cuales, al
menos 10 millones, pertenecerían al sector
rural. Podría duplicarse el número de pequeñas y
medianas empresas con personalidad jurídica
independiente que tienen acceso al crédito y a
los servicios financieros. Y se podrían
financiar las inversiones en tecnologías de la
información y otras que fueran necesarias para
apoyar el aumento de la productividad de 10
millones de microempresarios que actualmente no
tienen acceso al crédito ni a otros servicios
financieros.
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Se ha venido destacando el uso de la
conversión de deuda como un importante
instrumento de desarrollo. En este sentido
¿en qué iniciativas viene trabajando la
SEGIB en el marco de una cooperación que
permite materializar estos instrumentos?.
En Febrero de este año se celebró en Madrid una
conferencia de acreedores para promover la
extensión de los programas de conversión de
deuda por educación en el espacio
Iberoamericano. La Conferencia fue promovida por
la Secretaría General Iberoamericana.
Participaron unas 50 personas entre las que
estaban representantes de todos los países
acreedores pertenecientes al Club de Paris y
representantes de Chile, México y Brasil.
En aquella conferencia quedó claro que los
programas de conversión de deuda por educación
son un instrumento útil para dar un impulso a la
educación a la vez que se hace sostenible la
deuda de los países endeudados. Recomendamos
crear un Grupo de Trabajo en el seno del Club de
Paris para avanzar en estos programas, cosa de
la que España quedó encargada. Este es un tema
que debe estar muy presente en la agenda de
trabajo de las reuniones entre la Unión Europea
y América Latina.
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Cuando se habla de fuentes de capital para
nuestros países de inmediato sale a relucir
el importante flujo de remesas que llegan
hacia los países de América Latina y el
Caribe, en algunos más que en otros. En su
opinión, ¿Qué papel pueden realmente jugar
los migrantes y el flujo de remesas que
representan? Y ¿Qué hacer para canalizar
estos recursos hacia actividades productivas
en vez de consumo?.
Yo creo que no hay nada más productivo que
dedicar las remesas de los emigrantes a la
construcción de una vivienda apropiada, a la
educación de la familia del emigrante, a la
sanidad o a impulsar una pequeña empresa. Y a
eso se dedican principalmente las remesas. El
tema que nos debe de ocupar es hacer llegar los
envíos del emigrante con la máxima seguridad y a
un costo mínimo para sus familiares. Ya que
hablábamos antes de la extensión del crédito y
los servicios financieros, la bancarización del
emigrante es un instrumento para ello y además
favorece la canalización apropiada de los
ahorros. Las remesas son, en todo caso, un
aspecto más del gran tema que es la migración.
Hay que sumar la fuga de cerebros, los problemas
específicos de los migrantes especialmente
vulnerables, el tráfico y la trata de personas.
Consideremos, pues, la cuestión de las remesas
como un factor importante pero dediquémonos, en
términos más generales, a asegurar la protección
eficaz de los derechos de los migrantes. Como he
comentado más de una vez, los iberoamericanos
debemos a los migrantes de ayer y de hoy una
parte fundamental de nuestras señas de identidad
y, por cierto, somos un buen ejemplo de cómo una
migración ordenada y respetuosa con los derechos
de las personas puede beneficiar tanto a los
países de origen como a los de destino.
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¿Cuál es la relación de la SEGIB con las
organizaciones regionales y nacionales no
públicas de Iberoamérica?.
Desde la Cumbre de Salamanca, hemos organizado
tres grandes foros de trabajo (el mencionado de
Extensión del Crédito, el de Desarrollo Social y
el de Seguridad Ciudadana) para no sólo estudiar
sino proponer iniciativas que atiendan los
grandes desafíos de nuestra Comunidad
Iberoamericana. Todo ello siempre en contacto
con las organizaciones locales, regionales; con
las intendencias, los municipios y las ciudades.
Porque nuestro interés y nuestra prioridad es
estar cerca de los ciudadanos iberoamericanos
para conocer sus necesidades y trabajar sobre
sus problemas.
Si hemos hecho un esfuerzo especial ha sido
durante el Encuentro sobre Migraciones y
Desarrollo que celebramos en Madrid con
asistencia de expertos de todo el mundo y con
la participación, entre otras personalidades,
del Presidente de México, Vicente Fox, y del
Presidente del Gobierno español, José Luis
Rodríguez Zapatero.
Este problema, el de las migraciones, estará en
la agenda mundial durante las próximas décadas.
Por eso es el tema central de la próxima Cumbre
Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno,
que celebraremos en Montevideo del 3 al 5 de
noviembre.
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¿De qué forma ALIDE y la SEGIB podrían
trabajar de manera conjunta en temas de
interés común de ambas organizaciones
regionales?.
Tenemos que sentarnos para identificar campos de
acción conjunta. Pero tanto por mi experiencia
al frente del Banco Interamericano de Desarrollo
como por mi responsabilidad actual como
Secretario General Iberoamericano considero que
ambas instituciones trabajamos a favor de una
mejor gestión del desarrollo y del estímulo a la
cooperación económica, social y política entre
los países de la Comunidad Iberoamericana, así
que, sentados a la mesa, no nos costará
encontrar un ámbito de colaboración que refuerce
estos esfuerzos.
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