Introducción
El año 2010 marcó la recuperación de América Latina y el Caribe (ALC) con un crecimiento del PIB de 5.7%, según lo estimado por el Banco Mundial. Sin embargo, se avizoran riesgos muy serios, que tienen relación con la última crisis financiera internacional –problemas no resueltos de deuda y de debilidad de los sistemas bancarios en los países
desarrollados-; y otros más recientes relacionados con la crisis política en regiones estratégicas para la producción o transporte de petróleo, así como por la menor
producción de alimentos debido a la mayor recurrencia y magnitud de los fenómenos naturales extremos, como consecuencia del cambio climático.
En América Latina y el Caribe estos riesgos se traducen en un aumento generalizado de los
precios, esto es, una inflación por encima de lo niveles previstos, a lo que se agrega la
apreciación de las monedas nacionales producto de la entrada masiva de divisas, que si
bien atenúa en algo la inflación, en conjunto terminan afectando la competividad de las
empresas nacionales, particularmente de las empresas más pequeñas. Ante ello, los
gobiernos de la región han empezado a aplicar una serie de medidas para moderar el
consumo, el crecimiento del crédito, y reducir el flujo neto de capitales de corto plazo.
En ese contexto, la acción de ALIDE como el organismo representativo de la banca de
desarrollo se orienta a desarrollar una diversidad de actividades que se corresponden con:
las tendencias económicas y financieras mundiales; la financiación del desarrollo
económico, social y ambiental de la región; así como con las políticas, objetivos y el
fortalecimiento de la gestión de la banca de desarrollo.
En el ámbito de las políticas públicas las actividades se orientan a analizar, con una visión
de largo plazo, hacia dónde se dirige la acción de la banca de desarrollo, su aporte al
fortalecimiento de la competitividad internacional de las economías latinoamericanas, la
coordinación y relación con el ente rector de las políticas financieras y monetarias que
afectan su actividad, así como las políticas y acciones que desde el Estado, en particular
desde la banca de desarrollo se implementan para facilitar la inclusión financiera. Por su
parte, en las actividades puntuales y específicas por sectores productivos y sociales se
privilegia el intercambio de experiencias y de las mejores prácticas en la financiación del
desarrollo, la innovación de productos financieros, el desarrollo de emprendedores, entre
otros temas de particular relevancia.
En lo referido al fondeo de la banca de desarrollo, destacan las modalidades e instrumentos
que utilizan los bancos de desarrollo para captar y financiar así las actividades productivas y
sociales. A ello se suman las acciones que en materia de promoción de negocios e
inversiones fomenta ALIDE a través de misiones de negocios y seminarios con la presencia
de la banca de desarrollo extrarregional –Alemania, Canadá, China, España, India y Suecia a fin de fortalecer la cooperación financiera, intercambiar buenas prácticas, y favorecer la movilización de inversiones hacia la región.
La labor de ALIDE también se enfoca al fortalecimiento de la gestión, al desarrollo de las
capacidades del capital humano; así como a la administración y gestión de riesgos en la
actividad bancaria, que coadyuvan a mejorar la inclusión social, ampliar la cobertura de la
financiación del desarrollo de manera eficiente, y asegurando la sostenibilidad de las
instituciones financiera de desarrollo.
El desarrollo del Programa de Trabajo de la Asociación se hace efectiva bajo distintas modalidades: reuniones técnicas, misiones de banqueros, cursos y seminarios de
capacitación y adiestramiento, estudios económicos y financieros, provisión de información,
entre otros; lo cual es posible gracias a la decidida participación de las entidades miembros
y en colaboración con organismos internacionales y agencias de cooperación.
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