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| Alide Portada | Comunicados de Prensa | ALIDE: “Los bancos de desarrollo se han convertido en entidades eficientes que contribuyen al crecimiento económico" |
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Comunicados de Prensa |
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ALIDE, 04-junio-2010.- La banca de desarrollo de la región sigue dejando atrás la criticada imagen de instrumento político que algunos gobiernos utilizaron en décadas anteriores, para convertirse no sólo en entidades eficientes que buscan combatir la pobreza y desigualdad con productos financieros adecuados sino en empresas rentables, cuya solidez económica asegura su labor social.
Así afirmó Rommel Acevedo, secretario general de la Asociación Latinoamericana de Instituciones Financieras para el Desarrollo (ALIDE), durante el taller internacional “La banca pública de desarrollo: una visión a futuro”, que con la colaboración de esta institución el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) realizó en Panamá el último 4 de junio.
Durante la jornada, en la que participaron los líderes financieros de la región, Rommel Acevedo destacó que como parte de la evolución y estrategia para cumplir con su mandato social, la banca de desarrollo se está orientando cada vez más a la eficiencia institucional sin descuidar la operacional.
“La eficiencia institucional está relacionada, por ejemplo, con la capacidad de proporcionar acceso al crédito a sectores con alta prioridad económica y social que no son atendidos por la banca privada, o bien la influencia que un banco público de desarrollo puede ejercer en la creación de nuevas empresas, o en la promoción de inversiones orientadas a preservar el ambiente, generar empleo, promover la innovación y adaptación tecnológica, entre otros”, explicó el economista peruano.
En cuanto a la búsqueda de la eficiencia operacional o empresarial, agregó que esta se debe medir por los mismos canales y metodologías aplicadas a los bancos comerciales e intermediarios financieros.
Sostenibilidad financiera
Recordó que su institución enfatiza reiteradamente que la banca pública de desarrollo tiene una proyección macroeconómica y al mismo tiempo una condición o restricción de carácter microeconómico.
“La proyección macroeconómica está referida a que deben seleccionar actividades y proyectos que tengan un impacto apreciable en el desarrollo económico y social, y la restricción o condición microeconómica es que estas instituciones deben preservar su viabilidad como entidades financieras, que justamente le puedan dar un respaldo adecuado frente a los riesgos que asumen en sus operaciones activas y, por supuesto, manteniendo niveles de solvencia que le permitan la continuidad de su función”, especificó.
En los últimos años, especialmente durante el periodo de crisis, los bancos públicos de desarrollo otorgaron con recursos propios y con fondos aportados por el Estado, nuevas líneas de crédito para los sectores de la industria, la agricultura, la vivienda social, la micro, pequeña y mediana empresa, y la infraestructura, por lo que Acevedo sugirió que el protagonismo de la banca pública de desarrollo debe mantenerse “como prevención para futuras crisis”.
También destacó que estas instituciones vengan mejorando sus programas y productos año tras año, lo que se ha visto reflejado en los Premios ALIDE a las Mejores Prácticas Financieras, que anualmente su institución entrega. “Estas buenas prácticas por supuesto sirven de base para fomentar una acción de cooperación horizontal e intercambio de experiencias de programas y productos que se están haciendo bien en varios países y que se pueden trasladar a otros, indicó”.
En la reciente 40 Asamblea General de ALIDE, realizada en Fortaleza en mayo pasado, se consideró necesario que la banca de desarrollo oriente sus esfuerzos a: consolidar el crecimiento, incentivar la creación de productos verdes, fomentar la innovación y tecnología, promover la inclusión social y la descentralización, contar con una apropiada regulación financiera, buscar la sostenibilidad financiera, y ser responsables con el entorno.
Por eso, el secretario general de la ALIDE concluyó que el futuro de la banca de desarrollo está en lograr aquella doble eficiencia (institucional y operacional), con lo cual también se asegura una buena fórmula para soportar mejor una crisis mundial como la reciente, pues sólo así se encontrará a tiempo los canales adecuados para cuidar a los sectores más vulnerables y lograr un crecimiento sostenido. |
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