ANALES DE LA 37ª REUNIÓN ORDINARIA DE LA ASAMBLEA GENERAL DE ALIDE

Montevideo, Uruguay, 24 - 25 de mayo de 2007

TEMA CENTRAL

CRECIMIENTO INCLUSIVO: FINANCIAMIENTO, RESPONSABILIDAD SOCIAL

Y DESAFÍOS DE LA BANCA DE DESARROLLO

 

DANIEL TITELMAN

Representante Especial de José Luis Machinea,

Secretario Ejecutivo de la Comisión Económica

para América Latina y el Caribe (CEPAL)

 

Mi presentación va a girar en torno a la idea del crecimiento inclusivo que tiene un correlato en lo que sería un financiamiento inclusivo.  Si bien el tema de la exclusión social, tanto política, social, y económicamente en nuestra región no es un tema nuevo, en los últimos años tanto a nivel académico como a nivel de lo político se ha ido tomando mayor conciencia de la importancia del sistema financiero, no sólo como un eje y un motor importante para potenciar el crecimiento económico sino como un instrumento vía la inclusión financiera para ayudar a combatir la pobreza.  Y ese es un tema que ha ido tomando fuerza en los ámbitos académicos, en los ámbitos políticos como un instrumento importante de desarrollar y refleja un poco todo los cambios que uno viene observando los últimos años.

 

Los economistas hace tiempo ya tenemos un cierto consenso sobre la importancia y la correlación que existe entre desarrollo económico, crecimiento y desarrollo financiero.  Y en los últimos años hemos ido viendo también la importancia de cómo la inclusión financiera puede apoyar no sólo el crecimiento económico sino la inclusión social, el combate a la pobreza y generar mejores condiciones de vida para una parte significativa de nuestra población.  En ese sentido, el tema de inclusión financiera nos parece que es un tema central, tanto desde una perspectiva de crecimiento económico como una perspectiva de políticas sociales.  En ese sentido nos alegramos mucho que ALIDE esté levantando estos temas en la Asamblea que hoy nos convoca.

 

Primero voy a hacer un pequeño recuento de lo que ha pasado a nivel regional en los sistemas financieros, para luego plantear un poco los dilemas de por dónde nosotros pensamos que hay que avanzar para desarrollar estos sistemas y cuál podría ser el rol de la banca de desarrollo en ayudar a desarrollar y promover e incentivar la creación de nuevos instrumentos financieros que sirvan tanto para el financiamiento productivo como para la inclusión social.

 

Por supuesto, cuando haga el diagnóstico hablaré en términos de promedios, como ustedes saben muy bien los promedios ocultan diferencias y una gran diversidad y heterogeneidad entre países, pero lamentablemente por restricciones de tiempo voy a estar siempre refiriéndome a promedios y dejando de lado un poco estas diferencias y heterogeneidades.

 

Presentaré un breve diagnóstico de lo que está ocurriendo a nivel regional con el desarrollo de los sistemas financieros porque creemos que es clave para entender el rol de los diferentes bancos de desarrollo en los países, o sea a nuestro entender el instrumento, el tipo de funciones que debe cubrir un banco de desarrollo también está ligado al desarrollo relativo de los sistemas financieros en los cuales estos bancos operan.

 

Empezaré planteando que después de más de una década, casi 20 años, de reformas los sistemas financieros de los países de la región se caracterizan por una parte por ser mercados poco desarrollados y profundos.  Cuando uno compara algún indicador de profundización financiera para el contexto de América Latina, observa que América Latina a pesar de los esfuerzos y a pesar de los logros de los últimos años aún tiene un largo camino que andar.  Más o menos en promedio cuando uno mira lo que sería el crédito interno sobre PIB el promedio para América Latina es alrededor de 0,32%, cifra que se aleja bastante de países desarrollados, países del Asia del Este, los países europeos, Estados Unidos, países del Asia del Este y Europa, si bien está por encima de Asia del Sur y encima por la mediana de un conjunto de 158 países, pero aún tenemos un largo camino que recorrer y además hay que tomar en cuenta que este indicador de profundización financiera es un acercamiento al concepto de desarrollo financiero que es un concepto bastante más complejo. (Gráfico Nº 1)

 

 

Aquí se está midiendo el tamaño del mercado financiero pero no necesariamente el grado de desarrollo financiero, entendiendo por desarrollo financiero a la disponibilidad de instrumentos para hacer frente a las necesidades de los agentes económicos de nuestros países, y si uno empieza a tratar de generar indicadores utilizando la capacidad que tiene nuestros sistemas financieros para administrar adecuadamente los riesgos ante una gran heterogeneidad productiva como es la que caracteriza a nuestros países, quizás estaríamos un poco por debajo de esto.  Pero esto es una forma relativamente estándar de tratar de aproximarse a este tipo de indicadores.

 

 Por supuesto, como les decía, existe una gran heterogeneidad a nivel de la región donde países como Panamá, digamos que llegan casi a un 80% del PIB y otros países que se encuentran alrededor del 10 ó 15% del PIB (Gráfico Nº 2).  Esto es simplemente para ilustrar la heterogeneidad en la cual se mueve la región cuando no sólo los temas financieros sino en el tema que nos convoca hoy día en los temas de desarrollo o indicadores de desarrollo financiero y la variedad es bastante grande, lo cual no permite generar recetas únicas, no podemos pensar que va a existir una única forma de aproximarse a los temas de cómo promover y avanzar en un financiamiento inclusivo para promover un crecimiento inclusivo, en ese sentido la banca de desarrollo, dependiendo de las realidades nacionales en que están operando enfrentan diferentes desafíos.

 

 

Otro problema que tenemos en la región es que a pesar también de los logros, la banca comercial aún muestra niveles de eficiencia que son factibles de mejorar de manera importante. El nivel de gastos generales de la banca comercial en promedio para América Latina comparado con otras regiones del mundo es todavía bastante alto (Gráfico Nº 3).  Cuando miramos los márgenes de intermediación medido por ex-post o ex-ante, (cualquiera de las dos metodologías se quiera utilizar), vemos que la región es bastante malo, es decir bastante caro, bastante poco eficientes comparados con las otras regiones del mundo. Entonces también desde una perspectiva de eficiencia de la gestión financiera aún hay mucho que avanzar a nivel de la región, a nivel de los bancos comerciales privados.

 

 

Asimismo, lamentablemente para efectos de financiamiento productivo, nuestros sistemas financieros se caracterizan fundamentalmente por ser sistemas bancarios de muy de corto plazo, con mercados de capitales muy poco desarrollados y esto genera un problema tanto cuando uno quiere avanzar hacia un financiamiento más de largo plazo de la inversión como cuando quiere apoyar el financiamiento inclusivo y abrir la posibilidad de financiamiento a los sectores tradicionalmente excluidos porque estamos perdiendo la oportunidad de utilizar y desarrollar instrumentos financieros que nos ayuden a eso.

 

El nivel de capitalización en América Latina de las Bolsas es bastante bajo. Por capitalización fundamentalmente estamos midiendo el valor de mercado de las acciones; el valor comercial o sea el volumen de transacciones de las acciones; y la tasa de rotación;  la relación entre la capitalización y el valor comercializado muestra cuán rápido se mueven el mercado accionario en nuestros paises y a nivel de los mercados de capitales estamos muy atrasados y ahí un gran tema para desarrollar, para tratar de generar nuevos instrumentos que potencien los mercados de capitales y ahí, como veremos un poco más adelante, la banca de desarrollo debe jugar un papel muy importante.   (Gráfico Nº 4)

 

 

 

Creemos que el desarrollo de los sistemas de capitales juega un papel central tanto para apoyar el financiamiento de mediano y largo plazo del sistema productivo como para apoyar también la inclusión social y la inclusión financiera. Mucha de la experiencia donde uno observa instrumentos de securitización de riesgo, facilitan el acceso a veces de grupo excluidos y son instrumentos que, a nuestro juicio, deben verse potencialmente en el futuro y donde los bancos de desarrollo deben jugar un papel en su promoción, como hay experiencias por lo demás a nivel de la región.

 

No sólo como vemos somos un mercado que aún nos falta en términos financieros avanzar mucho en profundización y desarrollo de los mercados,  mecanismos más de financiamiento de largo plazo, reducir, mejorar la eficiencia de nuestros mercados, pero además somos mercados altamente excluyentes donde un porcentaje relativamente pequeño de nuestra población tiene acceso. 

 

Existe diferencias de las Bolsas por países, el desarrollo de los mercados de capitales por supuesto varía de país a país y  existe una gran heterogeneidad que uno enfrenta a nivel de la región. (Gráfico Nº 5).

 

 

 

Es importante recalcar que además somos mercados altamente procíclicos y esta prociclicidad de los mercados no sólo afecta la estabilidad del crecimiento sino que también afecta la capacidad de que las personas accedan a los sistemas financieros. Por supuesto, en períodos de crisis cuando los mercados sobre reaccionan, no sólo contraen excesivamente el crédito doméstico y profundiza los períodos de recesión sino que también se levantan muy fuertes las barreras al acceso y las barreras a otorgar crédito y las barreras a proveer servicios financieros, entonces tal como se mencionó acá la prociclicidad de los mercados financieros ha afectado negativamente tanto la estabilidad del crecimiento económico como la posibilidad de mejorar los accesos a los sistemas financieros.  Y por supuesto, en períodos de recesión cuando los mercados sobre reaccionan hacia abajo, los que más sufren son los agentes económicos “más débiles”, pasando por las pequeñas y medianas empresas y claro, todas las personas de menores ingresos, son los que más quedan excluidos, a los que más se les pone barreras a la entrada.  Entonces en ese sentido la prociclicidad no sólo ha afectado negativamente el crecimiento sino también la capacidad de desarrollar sistemas financieros inclusivos.

 

En ese sentido, compartimos profundamente que cuando uno quiere avanzar hacia un sistema financiero más inclusivo, los temas regulatorios, los temas de estabilidad financiera pasan a ser elementos centrales, porque uno de los requisitos de fondo para potenciar el acceso y potenciar el funcionamiento correcto del sistema financiero es su estabilidad y evitar este nivel de prociclicidad.  En el fondo, lo que uno quisiera es un sistema financiero contracíclico que ayude más bien a suavizar el ciclo económico, lo que uno espera de un sistema financiero (y ese es uno de los grandes dramas de América Latina, tanto lo doméstico como lo internacional), es que los sistemas financieros nos ayuden a suavizar los ciclos económicos y presten cuando la gente lo necesite y luego recuperen en los períodos de crecimiento.

 

Lo que uno observa tanto a nivel internacional que cuando hay crisis, o hay una caída en los términos de intercambio eso normalmente va acompañada con una salida o con un retroceso en la entrada de capitales, a nivel local cuando hay recesión va acompañado normalmente con una restricción de la oferta de crédito o de la oferta de servicios financieros que es aún más fuerte en los sectores económicamente más débiles y eso genera mayores barreras a la entrada, y lo que uno observa lo que se puede ganar en períodos de crecimiento se pierde más que proporcionalmente en períodos de caída de la economía y es difícil recuperar en el tiempo. Entonces, las crisis no solamente afectan sino que a lo largo del tiempo van deteriorando las condiciones, porque normalmente uno pierde más que proporcionalmente en las crisis y es más difícil recuperarlo en los períodos de auge.

 

Se puede observar que en los períodos de alza del crecimiento el crédito se expande más que proporcionalmente, y en los períodos de caída del crecimiento el crédito, por ejemplo en el 98, tiende a caer más que proporcionalmente. (Gráfico Nº 6). En ese sentido, los sistemas financieros de la región han estado más bien magnificando los ciclos económicos más que ayudando a suavizarlos, y eso tiene impactos negativos tanto desde la perspectiva del crecimiento como desde la perspectiva de la inclusión financiera y ese es un tema que también debe estar presente en el debate donde quizás el rol de la banca de desarrollo debiera ser generar mecanismos anticíclicos que ayuden a proveer de liquidez en los momentos que más se necesiten y contraer la liquidez en los momentos que es menos necesario, pero también pensamos que puede haber un rol contracíclico en la banca de desarrollo nacionales y ayudar a evitar este comportamiento tan marcadamente procíclico.

 

 

Entonces, vivimos con sistemas financieros muy poco desarrollados, relativamente ineficientes cuando uno los compara con estándares internacionales, marcadamente procíclicos y digamos aún más marcadamente con bajos accesos de niveles de acceso. 

 

En un estudio que estima el número de cuentas bancarias y el volumen promedio de depósitos por habitantes y como una aproximación a medir el acceso financiero, se puede observar que América Latina alrededor de sólo un 30% de la población en promedio tiene acceso a servicios financieros, sea crédito o sea otro tipo de servicios y por lo tanto hay un 70% de la población que está fuera. Ahora, hay que ser cuidadoso cuando uno define acceso en esta perspectiva porque a veces no acceder no significa que haya problemas de acceso sino que puede ser una decisión económica, pero en general, digamos sin temor a equivocarse podría decir que ese 70% que no está accediendo lo que está reflejando finalmente son grandes trabas y dificultades para acceder.  Ojalá tuviéramos el problema que eso indicara que la gente no desea acceder, pero lo que nos está indicando aquí que es en promedio un 70% de la población no está accediendo a los servicios financieros, entonces las preguntas a futuro es ¿cómo podemos potenciar este acceso a los sistemas financieros? ¿cuál es el rol de la banca de desarrollo? ¿cuál es el rol de la banca comercial? A nuestro juicio el potenciar el acceso pasa por desarrollar los sistemas financieros.  (Gráfico Nº 7)

 

 

 

En ese sentido comparto, como se mencionaba que uno de los grandes desafíos cuando uno quiere potenciar el funcionamiento de los sistemas financieros de nuestra región, tanto desde una perspectiva de financiamiento de lo productivo como facilitar el acceso financiero para que sea un instrumento que sólo lo podría considerar de política social relativamente nuevo en tanto ayude a combatir la pobreza, el tema central es cómo desarrollamos instrumentos financieros capaces de mejorar la gestión de riesgo, capaces de hacer frente a la gran heterogeneidad productiva y de agentes económicos que tenemos en la región.  Ese es uno de los principales desafíos y ahí es donde quizás uno de los principales planteamientos que voy a hacer a lo largo de esta presentación, es que aquí hay un rol tan importante tanto para la banca de desarrollo como para la banca comercial y si uno quiere potenciar ese acceso debe potenciar las complementariedades y la interacción entre banca de desarrollo y banca comercial.  Ninguno de los dos por sí solos, a nuestro juicio, va a poder llegar a la meta, tenemos que ir generando sinergias y buscar lo que muchos han llamado digamos las “alianzas públicas privadas”.

 

Además de que hay grandes diferencias en el acceso, hay una gran inequidad y desigualdad en el acceso que también normalmente va acompañada con la exclusión.  A partir de un trabajo de encuestas rurales del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), se calculó lo que podría ser acceso al crédito y acceso al ahorro, y por supuesto existe una diferencia entre los hogares pobres y los hogares no pobres.  Menos del 2-3% de los hogares pobres tiene acceso al crédito mientras comparado con un cerca del 7-8% de los hogares no pobres y por supuesto las mismas diferencias tienen a darse aún con mayor fuerza a nivel de instrumentos de ahorro. (Gráfico Nº 8).

 

 

No sólo somos mercados excluyentes sino altamente inequitativos cuando uno empieza a mirar con la distribución de ingreso el acceso a los sistemas financieros, y de ahí la importancia, muchas de las experiencias muestran que cuando uno logra mejorar el acceso, sobre todo de los hogares pobres, a sistemas financieros y a servicios financieros, no sólo mejora la capacidad productiva de estos hogares sino que mejora significativamente su calidad de vida a través de mejoramiento y posibilidades de consumo de algunos de los elementos esenciales, entonces el gran desafío pasa por avanzar hacia sistemas más inclusivos tanto en lo productivo como en lo social.

 

A nivel productivo como ocurre en muchas empresas en el mundo, independientemente de su tamaño, tienden a autofinanciarse en la mayoría de la proporción de capital que requiere, que es las fuentes internas, y luego empiezan a aparecer distintas fuentes de financiamiento como bancos comerciales, crédito comercial, mercado, valores informarles, otras no especificadas gubernamentales.

 

En una muestra de más de 10,000 empresas a nivel de 100 países, nos indica que las empresas tienen un fuerte componente de autofinanciamiento cuando van a financiar sus necesidades de financiamiento.  Pero lo que llama mucho la atención es que las empresas pequeñas son las que más tienen que acudir a los sectores informales de financiamiento cuando deben buscar financiamiento externo a sus propias necesidades, lo cual como todos saben encarecen más que significativamente los costos del financiamiento y lo hacen más complejo. Por lo tanto también cuando estamos pensando mejorar el acceso al sistema financiero inclusivo no debemos de perder de vista que el tema de financiamiento de pequeña y mediana empresa también cae dentro lo que podríamos denominar financiamiento inclusivo. (Gráfico Nº 9)

 

 

América Latina por supuesto no es la excepción y tiende a reproducir el patrón internacional donde el grueso, independiente un poco del tamaño, la mayoría de las empresas tienden a autofinanciarse con recursos propios y que por supuesto las empresas pequeñas tienden a participar más de los mercados informales de financiamiento que las empresas grandes o medianas, que también es un tema que la banca de desarrollo deben de ayudar a exaltar.  (Gráfico Nº 10)

 

 

Dado este panorama un poco, se nos plantean grandes desafíos a futuro, uno podría pensar muy esquemáticamente cuáles son las causas que están detrás de las dificultades de acceso a los sistemas financieros. 

 

Por un lado, lo que los economistas llamamos muy sistemáticamente los temas de “asimetrías de información” que son los problemas de riesgo moral y selección adversa; está el tema de los costos de transacción que implica que aún sin asimetrías de información, el costo de prestar el servicio o prestar un crédito, un servicio financiero, puede superar la rentabilidad esperada ajustada por riesgo, dado los montos que son relativamente pequeños y el costo fijo de llegar es bastante alto. Entonces, por un lado tenemos los tradicionales problemas de asimetrías de información, que bastante literatura han escrito los economistas sobre eso, los temas de costos de transacción y los temas de desarrollo institucional que también dificultan el acceso a los sistemas financieros.  Y por ello están también el tema de los sistemas judiciales y derecho de propiedad, o sea cuan bueno o fácil es ejecutar los colaterales o cuándo hay que hacerlo, que eso puede generar dificultades, los temas regulatorios, los temas de la estabilidad macroeconómica y los temas propios de profundización financiera.

 

Consideramos que la banca de desarrollo debería centrarse en los temas de cómo generar instrumentos para hacer frente a las asimetrías de información y costos de transacción que nos parecen centrales a los sistemas financieros, y el resto como el problema del desarrollo institucional, escapa en alguna medida al rol que pudiera competir a la banca de desarrollo, aunque la verdad es que es un macro problema, porque la debilidad de los sistemas judiciales, los derechos de propiedad, etc. empiezan a poner trabas institucionales muy complejas, por dar un ejemplo el otro día me quedé impresionado en Nigeria que para abrir una cuenta corriente, dada las debilidades institucionales se exige un depósito inicial equivalente al 70% del PIB per cápita.  Pues con ese requisito que tiende a paliar equivocadamente deficiencias institucionales uno puede darse cuenta de las dificultades de acceso que debe tener el grueso de la población.

 

En nuestros países esto no es tan fuerte pero se refleja en la cantidad de trámites y papeleos que hay que hacer para abrir una cuenta corriente, para tratar de medir indirectamente idoneidad, el tema de que fundamentalmente la capacidad de pago se mide por el respaldo financiero a las personas y no otros criterios, va generando una serie de mecanismos que entorpecen el acceso a los sistemas financieros pero que escapan a la actividad propia de la banca de desarrollo.  En ese sentido pensamos que un área en donde la banca de desarrollo podría centrar su actividad para promover el acceso financiero y mejorar el desarrollo de los sistemas financieros, está en los temas de asimetrías de información y costos de transacción que nos parecen importantes.

 

Hicimos una correlación para 10 ó 12 países de la región de los que disponíamos de datos sobre el desarrollo e infraestructura financiera medida por sucursales bancarias por mil habitantes, cajeros por kilómetros, metros cuadrados, existe una serie de indicadores y este es una materia de correlación muy simple que a mi juicio da unos resultados muy interesantes.  Primero que un elemento central al desarrollo de la infraestructura financiera está muy ligado a los temas de PIB per cápita y una alta correlación entre el grado de desarrollo económico y el grado de infraestructura medido por cajeros, sucursales, etc. (Gráfico Nº 11).

 

 

Entonces a nuestro juicio ahí hay un gran tema, en la medida en que como vemos el crecimiento de nuestros países si bien tenemos perspectivas optimistas los próximos años, cuando uno mira los últimos veinte, veinticinco años ha sido un crecimiento relativamente mediocre e inestable en un promedio de 2,5% y recién a partir del 2003 el PIB per cápita en la región ha crecido, los últimos veinticinco años hasta el 2003 el PIB per cápita de la región estaba estancado, entonces obviamente tenemos que potenciar el crecimiento pero para  avanzar el tema de infraestructura financiera creemos que ahí hay un rol importante de la banca de desarrollo no menor de como ir accediendo a zonas más alejadas, a zonas menos pobladas.

 

Ha habido experiencias interesantes en la región y quisiera destacar lo que ocurrió en Brasil con la Caja de Ahorros que está utilizando los sistemas de lotería como una forma de expandir su red de cajeros y su red de proveer servicios financieros y también como Bradesco, un banco privado en Brasil, mediante un proceso de licitación está logrando usar las instituciones postales como sucursales financieras, lo cual reduce significativamente los costos de acceder.  Traigo a colación unos ejemplos que se están dando en la región de elementos interesantes para tratar de evitar este otro problema de como ir desarrollando y potenciando la infraestructura de servicios financieros en la región, que como ustedes saben, falta mucho y no podemos esperar que los PIB per cápita crezcan a los requerimientos que uno necesite.

 

El otro tema aquí que el desarrollo institucional, que está correlacionado con la disponibilidad de oferta de infraestructura para los servicios financieros, pero como decía el tema ‘desarrollo institucional’ un tema que escapa un poco, es un tema más macro a la banca de desarrollo propiamente como tal.  Pero ahí la banca de desarrollo debe jugar un papel importante con tal de expandir la infraestructura y lo que sí me parece interesante es que el índice de liberalización financiera que fue la puesta que se hizo desde los años noventa muy fuertemente muestra una muy baja correlación con el desarrollo de la infraestructura de los sistemas financieros.  Esto es lo que les decía que la profundización financiera sí afectó a la liberalización financiera, eso es indudable hay un salto, pero cuando uno empieza a medir otros indicadores de desarrollo financiero, la correlación entre apertura y de regulación no muestra los defectos que uno hubiera esperado sobre el desarrollo de los sistemas financieros y por eso también creemos que como no es sólo un tema de regulación y liberalización, hay un rol muy importante para las políticas públicas, para el desarrollo financiero.

 

En ese sentido, como les decía, en la medida que los mecanismos de mercado por sí solos no han sido suficientes, se requiere de políticas públicas para enfrentar la falla de mercado y promover el desarrollo financiero y aquí la banca de desarrollo es un instrumento que a nuestro juicio, es un instrumento de política pública muy poderoso que hay que repensarlo, hay que volver a repensar estos temas de gobernabilidad, gestión, transparencia, etc. Pensamos que es un instrumento de política pública para enfrentar muy fuertemente costos ligados a costos de transacción y asimetría de información, es uno de los instrumentos importantes que uno puede tratar de potenciar para expandir el acceso a los sistemas financieros.  Y en ese sentido la banca de desarrollo, a nuestro juicio, permite por un lado tener un mayor compromiso con el acceso de grupos más desfavorecidos y por otro apoyar el desarrollo de instrumentos financieros que den cuenta de la gran heterogeneidad productiva y diversas demandas de los hogares en nuestros países.  Y ahí creemos que hay un gran espacio de acción y el espacio de acción está en cómo desarrollar instrumentos que ayuden a la gestión de riesgos, a la reducción de costos para avanzar en estas dos áreas.

 

A nuestro juicio algunos temas que nos parecen relevantes de rescatar es el caso de las microfinanzas. Es un caso interesante porque si bien partió a nivel de ONG, a nivel de donantes de forma más espontánea, ha crecido mucho, la dimensión de microfinanzas se han expandido de manera significativa llegando al nivel de la región a una cartera de 6 millones de prestamistas con un portafolio de unos 5 mil millones de dólares, pero muestran ahí un caso importante de cómo uno puede ir mejorando la evaluación de tecnología de riesgo para medir tanto la voluntad de pago como la capacidad de pago.  Y cuando uno quiere generar acceso, mejorar las tecnologías para medir los riesgos y tratar de incorporar mecanismos que no son fáciles de cuantificar pero que son importantes como por ejemplo la voluntad de pago pasa a ser un elemento central y ahí tanto la banca de desarrollo como los otros actores han jugado un papel importante. 

 

¿Qué es lo que se ve a futuro?  Que los diferentes actores que participan en este tipo de mercado de las microfinanzas, las ONG, algunas bancas comerciales y la banca pública, están por un lado en general, empezando a vivir una nueva etapa, están los desafíos de las upgrading que se llaman algunos que es como las ONG van a empezar a formalizarse para poder ser actores más formales dentro de los mercados financieros que parece sumamente importante porque eso les va dar una mayor capacidad de financiamiento y de buscar fondos de los mercados de capitales para seguir prestando; están los temas de que algunos bancos comerciales están tratando de expandir sus áreas de acción porque han visto que es rentable entrar en el mundo de las microfinanzas, lo cual es positivo y entonces está el proceso de downgrading que llaman algunos de como los bancos comerciales van a ir entrando a este nuevo mundo de las finanzas. 

 

Un dato que me parece importante y relevante es que un nuevo estudio, los bancos que han ingresado al tema de las microfinanzas sus tasas de retorno sobre activos en promedio ha aumentado en un 0.27%, lo que está mostrando que va mejorando y reduciendo ciertos costos de transacción, cosa que hicieron las ONG en su momento y evaluando mejor la voluntad de pago junto con las capacidades de pago, entrar en este tipo de segmento pasa a ser rentable y por lo tanto pasa a ser atractivo para distintos bancos comerciales y ahí el rol de la banca de desarrollo es ver cómo potenciar la participación más amplia de las distintas instituciones y agentes de los sistemas financieros.

 

Otra de las lecciones que a mi juicio es importante rescatar del tema de las microfinanzas, es que hemos aprendido que aquí hay que avanzar más hacia la idea de multiproducto más que de monoproductos. Es decir, el financiamiento inclusivo implica no sólo preocuparse de las necesidades del financiamiento productivo de las personas sino también de las necesidades de financiamiento como personas naturales o como familia, y ahí están entonces los temas de hacer mecanismos de financiamiento para lo que es netamente productivo, que es financiamiento de capital de trabajo, financiamiento de inversiones, líneas de crédito, etc., temas de seguros de salud, seguros de protección a las empresas, para las familias son temas de crédito hipotecario, créditos educativos, créditos para otros tipos de consumo, etc. y por supuesto acceso a medios de pago.  En ese sentido, lidera un financiamiento inclusivo cuando uno se acerca a los potenciales clientes e invoca la idea de poder ofrecer multiproductos, que además tiene la ventaja que se van relacionando mejor con los clientes y la capacidad después de evaluar el riesgo y de conocer a los clientes va a potenciarlas.

 

Finalmente, no quisiera dejar de mencionar que también hay un rol para la banca de desarrollo dentro del concepto de financiamiento inclusivo que tiene que ver con el financiamiento productivo de la pequeña y mediana empresa; no voy a entrar al detalle, ustedes conocen mucho mejor las experiencias sobre el tema de financiamiento de capital de trabajo y de liquidez y que eso implica instrumentos de factoraje, leasing, crédito, proveedores, etc.; aquí hay muchas experiencias de la región interesantes en ese sentido y están los temas del financiamiento de la inversión que pasa por líneas de crédito, fondos de garantía, capital de riesgo, fondos de inversión, diversas experiencias que vale la pena mirar.  Quisiera, entonces, dejar la idea de que financiamiento inclusivo implica también potenciar la capacidad productiva de una gran heterogeneidad del sistema productivo que es de nuestra región.

 

A nuestro juicio potenciar el financiamiento inclusivo y potenciar un crecimiento inclusivo pasa por potenciar el desarrollo final de los mercados financieros de nuestros países y lo que hemos aprendido es que esto es una tarea que requiere la confluencia tanto de la banca pública o la banca de desarrollo como de los bancos comerciales y de las instituciones privadas, y uno de los grandes desafíos es ver cómo podemos generar sinergias positivas entre estos dos tipos de actores, y que la banca pública debe ser el instrumento de política pública para apoyar el desarrollo financiero, y tal como se decía, los grandes desafíos a futuro pasan por como ese instrumento de banca de desarrollo puede ayudar a potenciar en conjunto con las bancas comerciales, los actores privados, la creación de nuevos instrumentos que nos permitan una mejor gestión de riesgo, abaratar costos de transacción para poder enfrentar esta heterogeneidad tanto productiva como de agentes económicos y de familias de nuestra región, y por supuesto la banca de desarrollo en ese sentido tiene un papel fundamental por ser un instrumento de política pública muy poderoso con todos los rediseños, reingeniería, que vuelvo a decir, ustedes ya han trabajado más que yo y que desde esa perspectiva también hay espacio para cualquier modalidad institucional tanto de segundo o como primer piso, y uno observa en la región experiencias exitosas y no tan exitosas en uno u otro sentido, pero ahí hay un rol importante en las dos direcciones.  En ese sentido, hay un papel fundamental para catalizar el desarrollo de los sistemas financieros mediante políticas públicas a través de una banca de desarrollo bien sólida y bien gobernada.

 

Muchas gracias.

 

 

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